Su imagen se ve reflejada en algunos aprendices de brujo que están aferrados como abrojos al poder, y nadie los nombra. Pero que estar, están. Hay quienes sufren y se persignan ante la posibilidad de que se introduzca en el cuerpo de la Presidente Cristina Fernández y se apodere de su mente.
De niños hacíamos cruces de sal, prendíamos velas, “saumeriábamos” la casa y el cura del pueblo -el gran libanés Manuel Azkar- venía a bendecirla. A nuestra República Argentina tendremos que prenderle velas, rezar y bendecirla en todas las misas, para ahuyentar los duendes del mal.Alguien dijo: “si crees en el mal, deberás creer en el bien, y viceversa”.











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